viernes, 26 de febrero de 2016

Petunia soltando pétalos

Un día quiero ser tan grande,
como las estrellas que veo en el cielo
desde acá se ven tan pequeñitas...
Tan lejos.
Pero ¡míralas brillar!
Uno no duda con eso.

- Tan grande así como el fuego que les explota por dentro?

Tan grande como la vida entera que fulmine mi cuerpo.

- Y si es más de lo que soportan tus huesos?

Entonces compraré unos nuevos.
Reparo los viejos.
O se los vendo al latonero.
No lo sé,
quizás nunca haga nada con ello...

Los mejores caprichos son siempre los que nunca tenemos.


jueves, 18 de febrero de 2016

Cien mentiras y un acierto

Y después de todo, ¿qué era la vida?
Más que un montón de alusiones hacia caminos, direcciones, nombres y números de teléfono.
Acaso es justa la muerte?
Después de cierta edad uno se olvida de ciertos improperios.

Qué pudiese importarle a la vida sobre falsos aciertos.
Qué pudiese importarle a la muerte
Si hoy no le temo.

Pudiendo ser tan hermosa o tan maldita
Como todo lo hermoso que por sobre estos ojos se ha posado.
Como todo el horror que oculta detrás de la pupila.

El descubrimiento de cada sentimiento es lo que acumula nudos en la garganta, y nadie, absolutamente nadie puede llegar a deducir si son mitos o cuentos.
O asfixian o te dan aliento.
Ni más, ni menos.

Todas las mentes brillantes del universo reunidas en la misma habitación jugando a ser brillantes. El destello que reproduce el salón es tan irritante para el ojo humano. Que nadie siquiera molesta en voltearse.
Ni yo.

La grandeza de nuestro mundo está completamente a disposición de nuestras manos. Pudiendo cerrar en este instante los párpados o el puño, y siendo capaz de sentirlo con el alma.
Con la única cosa que se es capaz de sentir.
Con el alma.

Con los recuerdos que agotan nuestra cabeza hasta finalmente dejarla reposar tan cansada, y tan tierna, y tan deslumbrante y tan aterrada.

Que se nos olvida el paso del tiempo, los instantes eternos... Se nos olvida que quizás alguien nos está viendo, pero no necesitamos observar nada.

Cuando un instante trasciende el momento y se evapora por entre las luces, y las nubes, y los reflejos de nuestro rostro en anteojos ajenos. Es cuando más recuerdo, que jamás olvidare todo aquello que me ha cautivado o enclaustrado en el tiempo.

Para qué contar aquellas cosas que al final, se las lleva el viento.
Mejor que se evaporen mis pensamientos de entre mis poros.
Que hierva el agua que empapa mis mejillas y comiencen de nuevo un ciclo tan infinito y tan puro que aun sabiendo a ciencia cierta todas las certezas que alguna vez necesitó un físico poeta.
Que aun a sabiendas, decidamos olvidarlo porque no se necesita.

¿Acaso no es todo hermoso, pequeño?
¿Acaso el sol sale por otro motivo que no sea el vernos?
Probablemente, sí seamos tan pequeños,
que hasta las minúsculas partículas que conocemos, sean gigantes apoderados de toda la habitación. Tan grandes. Increíbles. Tan inmensos. Que ni nuestra razón siquiera pudiese verlos.

De qué están locos los enfermos?
Son muy pocos los que logran huir...

Admito, fielmente, que la mayor de las veces tengo miedo.
Pero el no saber de qué me ayuda a no creerlo.

No hay aciertos.
Ni verdaderos,
Ni falsos.

No existe mayor certeza que la única verdad en la que realmente creemos...
Pero por esta noche,
me la reservo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Notas de voz

Siempre fui egoísta con los recuerdos.
Había algo oculto tras registrar cada acción de su día en cámara.
Más allá del amor por lo cotidiano, era la esencia que nunca lograrás capturar si lo intentas.
Eso me encantaba.
Adoraba cada par de zapatos que siempre creí fuera de moda.
Adoraba el hecho de que en realidad, en sus armarios jamás existiría posibilidad de colgar mi ropa.
Adoraba sobre todas las cosas el hábito que terminó en costumbre de conmemorar cada comida con vista al parque.
Es más común de lo que se cree la gente que obvia lo que tiene.
De todas las cosas que pudiese citar bajo recuerdo, la más fresca en mi memoria es la frescura de su cara.
Siempre el ceño cansado pero cierto fuego en sus ojos… Como si bastase con una palabra mal pronunciada para convertirla en lágrima.
Ese brillo a medio llanto siempre me permitió reflejarme en su mirada.
Al principio era tan hermosa como él quiso creerme
Y al final terminé tan fea como siempre me creí.
El dolor del recuerdo no recae en el pasado. Sino en la franca aceptación de que perdí algo que jamás tuve.
Y es una sensación tan agridulce y a la vez, ciertamente complaciente.
Ayuda a aligerar las culpas del querer que nunca se hizo cariño.
Es más común de lo que se cree la gente que obvia lo que tiene.

Y yo ya lo he perdido.

sábado, 5 de diciembre de 2015

El nombre de Dios en vano

Si hemos aprendido a no llorar cuando se quiere pero no se puede.
¿Por qué estigmatizamos tanto al que ríe cuando puede, aun cuando no quiere?

No es forzar la risa, es ahuyentar al llanto.
Ya nos lo han contado,
en películas, en canciones, en novelas.
No existe nada oculto entre el cielo y la tierra

Quizás si tuviésemos más tiempo para entenderlo,
Quizás tenemos solo el necesario.
Quizás de verdad llega un momento en la vida, en el que son condenas los años.
Es verdad que tenemos lo que merecemos?
O pagamos deudas de antaño.

Sea como sea, hoy esa respuesta no es la que me interesa.
Hoy quisiera saber,
si es falta de valor o necesidad de apego
Porque sé que no necesito lo que aun no tengo.
Y sé que aun tengo más de lo que necesito.
Pero estoy aprendiendo.

A veces me molesto demasiado cuando vienen los sabios a darme discursos
otras veces me callo y lo disimulo.
La razón no puede negarse.
No importa cuánto insista el intelectual en arruinarse
¿Es de idiotas o sabios los que buscan demasiado?

Pero el impulso hacia la incomodidad no es generado por mi falta de paciencia, respeto o inseguridad.
Les puedo jurar que me sobran motivos para sentarme y asentir sin vergüenza
pero la mayor parte del día, me pesa la cabeza.

Mi problema es que vivo en un mundo de respuestas
y tengo la realidad hecha una duda.
Podría conformarme con la verdad a medias o la mentira en la cena.
Podría, podría...
Pero no quiero llorar solo cuando se me apetezca.
Tampoco quiero reír cada vez que valga la pena.
Podría podía...

¿Pudiese siquiera?

Una vida tranquila, un campo y muchachos.
No hay respuesta correcta
La duda siempre vende promesas
¡Ay! Qué capricho entre reír o llorar
si de verdad el que se siente bien, se siente bien donde sea.
y el que se sienta mal, le corrige la postura los años.

Si ya aceptamos que todos somos juez y juzgado
Por qué tanto insulto de aceptar que somos culpados,
victima
y justiciero

He interpretado a Dios en muchas ocasiones,
a veces porque puedo
y otras muchas porque creo que lo merezco.
¿De verdad lo merezco?


Pero... Qué es mejor ¿una respuesta o una duda?
Yo no lo sé
pero es usted el que no ha querido entender...
Hace tiempo que lo decidí.

Si me va a enseñar no me castigue
Y si me va a castigar no me enseñe
Mire que me queda toda una vida por delante
y una muerte pendiente.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Sin prisas que se agota el tiempo

Cantaban los ojos que no paraban de estallar.
Cuentas los poros que comienzan a extenderse por las pupilas
Como si el tiempo se nos fuera y estamos congelados en él
La música comienza a sonar,
En el silencio
En el bullicio
Entre la danza inconsciente de los transeúntes de la ciudad
Te declaras en posición de espectador y pides que se te sea concedida la oportunidad de no ser.

Cada respiro cuesta una cantidad ciertamente elevada de esfuerzo físico, mental y emocional que al finalizar la necesidad, exhalamos con cierta impaciencia dejando caer los pulmones de nuevo.
Convirtiéndonos en seres completamente desnudos, pulcros y hermosos. De piel suave y cabellera libre. El éxito de la creación. La divinidad exquisita.

De miedo y carne están hechos los hombres
De fe e historias los piadosos poetas

Misericordia
Misericordia a la muerte
Por un instante, saborear el preciso momento en el que una flor se abre. Permita que sea la complicidad mi letargo, para finalmente saber que siempre entendimos todo. Y luego lléveme, si le apetece. Caeré despacio al suelo. Este momento es eterno.
Esta es la verdadera eternidad.

Y en mi velorio me veré. Como el florero que decora el centro de la mesa y que nadie recuerda botarle el agua
Seré el centro de toda la colmena. El motivo de su encuentro. La razón de sacrificar su tiempo. Pero no basta con un segundo para ser olvidado.
El agasajado sin invitación a su propio cumpleaños.
Y no me importará demasiado…

Porque yo lo he visto. He visto a la tierra detenerse por completo. He percibido el instante y fui feliz. Más feliz de lo que puedo expresar en palabras. Las sílabas son una grosería en estos casos.
Había encontrado todas las promesas que nos mantienen despiertos a ciertas horas de la mañana y de la madrugada si acaso hay cielo abierto.

Sí. Había ido directo a la cima del mundo. Estaba a la altura de mis pares, que son todos y aquellos que sonríen en mitad de la cena, son testigos de mi hazaña. Y la celebran. Por eso siempre comparto con los amigos cercanos. Así este cuerpo ya esté cansado.
Que la vida me arrolle si le da la gana. Yo con amargura lloraré y daré patadas. Déjeme hallarme cuando no exista camino. Que yo nací para estar vivito.

Entre más tiempo dure el compás. Más suave descendemos de la esperanza a la humanidad.

Solo el día en que finalmente muera me declararé muerto. Soy capaz de soportar la miseria mientras haya tiempo.

La vida castiga con los años a los más asustados. La muerte cede su pelea ante los más arriesgados. Y nadie entiende por qué el irse para volver es aún más fuerte que el regresar por haberse ido.
Nadie entiende que a veces la ausencia es una forma de hacerse compañía. Para no quebrarse ante el mundo o para que el mundo no se rompa por mi yunque en la vida.

Yo no quiero una muerte épica, que me salve la irresponsabilidad de nuevo. Pero no me desagrada la idea de hacer de mis restos encuentro. Con pocas risas y buenos amigos. Porque valoramos cada esfuerzo por ser feliz, así que no abusamos del momento.

Pero cada vez que comemos, lo hacemos con hambre.

Somos la decadencia de nuestros ancestros y nos cuesta un mundo admitir defectos. Nos ponemos la corona ante las verdades que exponemos, como si decir la verdad fuese en realidad un acto heroico.
Después nos preguntamos por qué somos tan malos.

Yo no me salvo del juzgado. Pero hace rato que vengo jugando con el tiempo. Si me condenan, no me arrepiento. Pero si me liberan, por Dios le juro que no vuelvo a pecar. No por el momento.
                                     
Deme una excusa para escribir un cuento o váyase mejor y la hago en canción. Pero no se quede solo porque ya estoy viejo. Un mal hombre no merece su compasión.

No me diga que es día porque me anochezco. No me traiga al verano sin olas que un loco de hábito no se puede medicar dos veces por año.

Quisiera encarnar en gato. No quisiera ahogarme como el árbol. Ni olvidarme como fue del mar. No quisiera un marino que todo le ha quedado. Que el amor me queme vivo antes que extrañar de a ratos.

Haga lo que haga
Usted conmigo
Por favor no me deje sin testigos
Que no podría justificar yo mismo mi propia existencia.
                Lo siento, pero soy un crio. Hoy yo tengo un motivo.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Miocardiopatía Dilatad: He decidido no estar contigo

No me cuentes más historias de cómo perdiste toda tu fortuna por el sacrificio del honrado,
estoy cansada de boleros en taguaras
Por qué me juzgas si estoy arisca o amargada?
Que no ves que tu presencia no hace falta.
Pero no te vayas lejos, no soy lacra
Puedo jugar feo pero, soy educada.
-Guiño, guiño, bueno, usted me entiende.-

Hoy no estoy para ti,
hoy no estoy para mi,
hoy un pensamiento me menea la cabeza
Dejeme volar y yo volver...

-Que no vuelven, que te digo...
Que hasta tu eres tu propio enemigo
Que no quiero llegar a odiar la vida por hacerla digna, qué tanto? qué tanto? Si a otros les va no tan mal.

-Otra vez, este cuento...
Otra vez me siento con la energía de los momentos pero la noción del tiempo, la intensidad de la llamarada y la nobleza del humilde.
Otra vez, otra vez siento la brisa secarme la ropa
y si me muero, bien, me toca...
y si yo llego... Y si yo llego, a donde están los que todos abogan.
Imagínese usted, cargar el apellido con orgullo. Alzar más el brazo con su dama. Cenar todos los días en Manhattan. Amanecer despierta y con ganas.
Y si no...
Y si no, no me cierre la puerta, que no me quedo mucho tiempo. Le hago la visita por la sal, y le entretengo al presente pa' no molestar.
Que me río del chiste que hasta usted se aburrió de contar,
y me río para más con honestidad.
No me cierre la puerta, que y si no... Yo creo,
que después de varios intentos quizá y me de por vencida
Pero tampoco se lo prometo.

Si yo a usted tanto le quiero, quierame ahorita que quiero quererme.
Y quierame lo cerca que yo sé, podrá permitirse mientras el y si que...



Creo que he descubierto la fórmula del ser humano
la completa necesidad de ser solo o ser nosotros.
Si en estos momentos no soy, si estoy siendo de

martes, 27 de octubre de 2015

Como en casa

En esta casa, siempre podrás sentirte en casa
porque me enamoré de ti antes de nosotros,
que cantarnos los sueños y contarnos las pesadillas, me parecía toda la comunicación que alguien necesitaría.
Y confiarnos que no importa si nadie más lo entiende, basta con acercarse un poco para senitr el calor que emite tu sonrisa y la mía cuando por la tarde escuchamos música esperando a que no nos atrape la vida.
Antes de ti yo ya era feliz
pero debo admitir que nunca me sentí más feliz que contigo
Antes de ti yo ya era libre
pero debo admitir que nunca me sentí tan segura de serlo.
Antes de ti y antes de mi, ya éramos... Pero cuando nos conocimos fuimos todo lo que no nos atrevimos a ser con nadie más...
Hasta que pasa lo que siempre pasa con los momentos delicados,
nos llevó por los cachos.
En tu casa, siempre pude sentirme en casa
y en mi corazón, siempre tendrás una casa
Por eso, cariño, no importa cuándo decidas regresar a casa,
siempre serás bienvenido... Al hogar que construimos con nuestros sueños y miedos.