Te esperé y nunca llegaste. Podía esperar más pero me echaste. No tuve miedo a la sombra, no sentí pánico del frío, mis tripas reventaban como ópera pero la incertidumbre nunca fue mi enemigo.
Pude esperarte años, te he esperado siglos pero consecuente con tus palabras, me abrazas y me tiendes al vacío.
Me acerco y das dos pasos.
Me alejo y corres a mi rescate.
He vivido en un engaño
Soy yo quien vuelve para no olvidarte.
Cumplo el sueño de todo humano, te hago el favor y persevera en mi tu olor sobre el tiempo.
Nadie quitará mi orgullo, la culpa es solo mía porque has decidido no acompañarme pero no decaigo, no te sustituyo, no beso otros labios y no permito vendas sobre mi herida.
Te soy fiel ante todo, cual perro callejero, flaco hasta las costillas, con fe hasta el sepulcro.
Te esperé y nunca llegaste
Me di la espalda para no mirarte y de reojo noto que no apareces, ni una visión, ni un mal entendido se cuela en esta conversación ausente de receptor, excedente de mensajes que no viajan a ninguna parte porque no tienen a dónde ir.
Cobraste vida en mi virtudes y ahora me encuentro carente de desprecio.
Me acerco y das dos pasos pero aun así lo intento y caminamos el mundo a distancia.
Me dedico a cultivar, sembrar y consumirme en la memoria vaga y tus sonidos. Entro en cólera para sentirme amada y nunca antes amé tanto como hago ahora en pleno desamor.
Visto rosas no sé si para tu velorio o nuestra boda pero estaré preparada para cuando aparezcas, así sea solo para echarme un vistazo.
Te esperé...
Pero me he marchado.
Sin embargo te dejo mis palabras, para que algo te reciba si es que en realidad algún día pretendiste volver.
Si algo aprendí de la guerra, fue a marcharme tan rápido como pueda. No tanto por el crimen, sino por la prensa.
lunes, 8 de diciembre de 2014
Gélido.
Me arropo hasta donde llegue la cobija pero eso no quita que mis pies se congelen en mitad de la noche. Algunos días el calor imposibilita el sueño y sin embargo cogemos la sábana para sentirnos de cierta forma en compañía, ese calor que solo brinda otro cuerpo.
No importa que tan serena sea tu vida todos queremos un par de calcetas en medio de una noche fría pero las mías se empaparon porque me gusta la lluvia y saltar en los charcos, he ahí el dilema, siempre me olvido del mañana.
Las cenizas no juegan, con el tiempo se alborotan y el frío te invita a coleccionar colillas en caso de que olvides lo miserable de tu vida. Pero por lo menos tienes algo que guardar... Cosa que no sucede con lo recuerdos, con el amor o el pasajero del tren que un día pretendiste comprar para ver si así, si así quizá alguien contigo se querría sentar.
Te escondes tras una muralla de textos sobre ideales ficticios, romances trágicos y una que otra analogía de la vida, buscando respuestas que no quieres escuchar, consejos caducados porque en un corazón enamorado quién coño va a poderle decir cómo reaccionar.
Cuidarse las espaldas solo es apto para ciegos, los que vemos fácil nos perdemos.
Cría cuervos que te sacarán los ojos pero podrás decir que hiciste algo con tu vida.
Toma despacio, disfruta cada sorbo, todo esto es mentira.
Que todo se acabe no significa que deba vivir resignado a la justicia divina.
Me arropo solo en las noches frías.
No importa que tan serena sea tu vida todos queremos un par de calcetas en medio de una noche fría pero las mías se empaparon porque me gusta la lluvia y saltar en los charcos, he ahí el dilema, siempre me olvido del mañana.
Las cenizas no juegan, con el tiempo se alborotan y el frío te invita a coleccionar colillas en caso de que olvides lo miserable de tu vida. Pero por lo menos tienes algo que guardar... Cosa que no sucede con lo recuerdos, con el amor o el pasajero del tren que un día pretendiste comprar para ver si así, si así quizá alguien contigo se querría sentar.
Te escondes tras una muralla de textos sobre ideales ficticios, romances trágicos y una que otra analogía de la vida, buscando respuestas que no quieres escuchar, consejos caducados porque en un corazón enamorado quién coño va a poderle decir cómo reaccionar.
Cuidarse las espaldas solo es apto para ciegos, los que vemos fácil nos perdemos.
Cría cuervos que te sacarán los ojos pero podrás decir que hiciste algo con tu vida.
Toma despacio, disfruta cada sorbo, todo esto es mentira.
Que todo se acabe no significa que deba vivir resignado a la justicia divina.
Me arropo solo en las noches frías.
¿Hasta dónde llega la cobija?
lunes, 24 de noviembre de 2014
Dios está en su retiro.
A la mañana ya era la tarde y vivir dejó de ser decreto para ser obligación, impuesta por supuesto.
Ardían las tripas pero no había anís, ni dulce, ni alcohol.
Caminando me topé con un señor y este me dijo "Amor", !que grata palabra¡, "¿Cómo haces para vivir así?" a lo que educadamente respondí "en mi casa no hay espejos, para evitar las confusiones" me dijo entonces "sabrá Dios que tienes..." no me atrevía a decirle que Dios se había tomado la semana libre para ir a un retiro espiritual, estaba falto de fe, por lo que proseguí con un "Nada, no tengo nada" y a decir verdad, nunca di respuesta tan sincera.
Bajaron las apuestas, soy escritora de tragedias, las victorias me resultan presuntuosas.
Estridente lejanía.
La espera angustia pero debo prolongarla.
De toda la multitud nadie pensó quizá "¿Qué hay si ella no quiere irse?", si prefiere las cadenas para soñar con libertad...
Qué sería de mi si pudiese llorar...
Ardían las tripas pero no había anís, ni dulce, ni alcohol.
Caminando me topé con un señor y este me dijo "Amor", !que grata palabra¡, "¿Cómo haces para vivir así?" a lo que educadamente respondí "en mi casa no hay espejos, para evitar las confusiones" me dijo entonces "sabrá Dios que tienes..." no me atrevía a decirle que Dios se había tomado la semana libre para ir a un retiro espiritual, estaba falto de fe, por lo que proseguí con un "Nada, no tengo nada" y a decir verdad, nunca di respuesta tan sincera.
Bajaron las apuestas, soy escritora de tragedias, las victorias me resultan presuntuosas.
Estridente lejanía.
La espera angustia pero debo prolongarla.
De toda la multitud nadie pensó quizá "¿Qué hay si ella no quiere irse?", si prefiere las cadenas para soñar con libertad...
Qué sería de mi si pudiese llorar...
C4987
Si el tiempo valiese menos y pudiera decir "lo siento, me he equivocado, ¿podríamos hacerlo de nuevo?" Regresaría y me postraría ante el féretro. Me desangraría con golpes de pecho olvidando los modales y educación que me inculcaste.
Si el tiempo valiese menos lo olvidaría todo, todo, para poder retener más de ti en mi cabeza. Esta vez no sentiría vergüenza. Sería débil y dejaría a mis rodillas quebrase al palpar los cristales.
Me ahogaría en tu ausencia
Pasiva y letal miseria
que con honestidad no dejó frutos, quemó cosechas.
Si el tiempo valiera menos, como para poder enmendar cada sonrisa esperanzada. Olvidaría el despertar cada mañana y me permitiría acompañarte, como siempre hice. Reposaría entonces sobre ti, en la parcela C4987
Abrazaría tus restos, infinitos y diminutos reproches que me cansé de escuchar.
Si el tiempo valiera menos
Si el coraje fuese más
Si no fuera tan cobarde
Si la vida fuese justa
Ese miércoles no te hubiese abandonado.
Y seguiríamos juntas, como siempre hemos debido de haber estado.
Si el tiempo valiese menos lo olvidaría todo, todo, para poder retener más de ti en mi cabeza. Esta vez no sentiría vergüenza. Sería débil y dejaría a mis rodillas quebrase al palpar los cristales.
Me ahogaría en tu ausencia
Pasiva y letal miseria
que con honestidad no dejó frutos, quemó cosechas.
Si el tiempo valiera menos, como para poder enmendar cada sonrisa esperanzada. Olvidaría el despertar cada mañana y me permitiría acompañarte, como siempre hice. Reposaría entonces sobre ti, en la parcela C4987
Abrazaría tus restos, infinitos y diminutos reproches que me cansé de escuchar.
Si el tiempo valiera menos
Si el coraje fuese más
Si no fuera tan cobarde
Si la vida fuese justa
Ese miércoles no te hubiese abandonado.
Y seguiríamos juntas, como siempre hemos debido de haber estado.
"Nadie merece esto... Ni siquiera yo"
Subió la cabeza, miro al cielo y se dijo "Nadie merece esto... Ni siquiera yo"
A los 40 de mis muelas quedarán migajas pero ¿es que acaso el tabaquismo no es suicidio por suscripción?
Inhalo mis anhelos
Exhalo las nostalgias
La desesperanza es el desayuno del hambriento pesimista.
La soledad fue por elección, al igual que mis cicatrices y esta camisa
La desprecio pero no dejo de quererla, cual casado acepta su condena.
Imaginaba viajes, imaginaba hoteles
Imaginaba tus dedos envejecer entre mis manos.
Imaginaba despedidas para colmarnos de amaneceres, drama para bañarnos en placeres.
Te imaginaba desnuda frente al espejo, inocente del riesgo de mi presencia.
Te vi llorando nuestro último beso, pero nunca llegaste a nuestra última cena.
Me alimento de ponzoñosas visiones
palabras que tu boca no ha pronunciado
llagas que en mi cuerpo aun no han brotado
pero arden al tacto
cómo arde mi piel a tu tacto.
No tengo sed
No tengo cansancio
Cerrar los ojos sería derrotarme en la primera pestañada
Sería fácil encogerme a feto
huir de tu brisa
encontrar un refugio
pero aquí me tienes, aunque no me mires, como todo un hombre en frente tuyo.
Amaneció lloviendo
Amanecí llorando
pero mi barba ya estaba empapada.
Pareciera como si en el cielo no entrara otra nube. Es un día triste y lo sabe.
Podrá salir el más cálido sol de todos los soles y sus rayos pasarán a mi piel como llamas del peor de los infiernos.
O podría por cierto, ser el contrario, el reverso, y visitarme el frío para darle amargo a la nostalgia que no sentirían mis pies entumecidos
no se siente cuando no se tiene alma.
Se bañó el cielo en nubes grises, dejando a mi desfortuna la suerte.
El cielo está colmado de nubes, como si por su parte supiese que es un día triste.
Subió la cabeza, miro al cielo y se dijo "Nadie merece esto... Ni siquiera yo"
A los 40 de mis muelas quedarán migajas pero ¿es que acaso el tabaquismo no es suicidio por suscripción?
Inhalo mis anhelos
Exhalo las nostalgias
La desesperanza es el desayuno del hambriento pesimista.
La soledad fue por elección, al igual que mis cicatrices y esta camisa
La desprecio pero no dejo de quererla, cual casado acepta su condena.
Imaginaba viajes, imaginaba hoteles
Imaginaba tus dedos envejecer entre mis manos.
Imaginaba despedidas para colmarnos de amaneceres, drama para bañarnos en placeres.
Te imaginaba desnuda frente al espejo, inocente del riesgo de mi presencia.
Te vi llorando nuestro último beso, pero nunca llegaste a nuestra última cena.
Me alimento de ponzoñosas visiones
palabras que tu boca no ha pronunciado
llagas que en mi cuerpo aun no han brotado
pero arden al tacto
cómo arde mi piel a tu tacto.
No tengo sed
No tengo cansancio
Cerrar los ojos sería derrotarme en la primera pestañada
Sería fácil encogerme a feto
huir de tu brisa
encontrar un refugio
pero aquí me tienes, aunque no me mires, como todo un hombre en frente tuyo.
Amaneció lloviendo
Amanecí llorando
pero mi barba ya estaba empapada.
Pareciera como si en el cielo no entrara otra nube. Es un día triste y lo sabe.
Podrá salir el más cálido sol de todos los soles y sus rayos pasarán a mi piel como llamas del peor de los infiernos.
O podría por cierto, ser el contrario, el reverso, y visitarme el frío para darle amargo a la nostalgia que no sentirían mis pies entumecidos
no se siente cuando no se tiene alma.
Se bañó el cielo en nubes grises, dejando a mi desfortuna la suerte.
El cielo está colmado de nubes, como si por su parte supiese que es un día triste.
Subió la cabeza, miro al cielo y se dijo "Nadie merece esto... Ni siquiera yo"
sábado, 15 de noviembre de 2014
Del silencio como amigo
Nos rozamos una tarde y más nunca tuve frío
desde entonces y durante algún tiempo nos propusimos hacer un trío
Él, yo y mis deberes
Él, yo y mis culpas
Él, yo y mis otras tantas yo convertidas en dudas.
Nos tomaba por sorpresa
hinca píes en la calle
regresaba bien tarde
para no escuchar las quejas.
Entramos a cada café, bar y discoteca
Teníamos almuerzos por cenas y cenas en su alcoba
Me tomaba por sorpresa y yo caí cual boba
Ingenua ante las tinieblas
era luz y yo la sombra
Desde entonces y hasta ahora.
desde entonces y durante algún tiempo nos propusimos hacer un trío
Él, yo y mis deberes
Él, yo y mis culpas
Él, yo y mis otras tantas yo convertidas en dudas.
Nos tomaba por sorpresa
hinca píes en la calle
regresaba bien tarde
para no escuchar las quejas.
Entramos a cada café, bar y discoteca
Teníamos almuerzos por cenas y cenas en su alcoba
Me tomaba por sorpresa y yo caí cual boba
Ingenua ante las tinieblas
era luz y yo la sombra
Desde entonces y hasta ahora.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Relato de un Domingo.
Hay momentos en los que no puedes evitar preguntarte "¿Cómo demonios hice yo para vivir sin esto?"
Soy participe del grupo de los de "nada ni nadie es necesario" pero confieso con mucho orgullo que estoy completamente de acuerdo en que "la felicidad solo es real cuando es compartida", ya sea por amores, amigos, familia o hasta un perro desastroso llamado Tao.
Era Domingo por la tarde, de esos donde el sol se pone de tu parte y te brinda un calor que no sofoca sino que abriga. Lo vi acostado sobre su cama, como si estuviese totalmente solo, con los pies desnudos y usando los anteojos que detesta utilizar y solo lo hace en soledad porque es el único momento en el que se siente cómodo para hacerlo. Esa es la palabra, estaba cómodo y yo estaba en la habitación.
Hay días en los que su perfume sencillamente me enloquece pero este no era el caso.
No había nada en él que pudiese llamar mi atención esa tarde pero estaba perdida, cautivada, viéndolo vivir su vida como acostumbra hacerlo en soledad. Como si yo no estuviese en la habitación. Sin siquiera dirigirme una palabra.
Estaba ahí, acostado, escuchando canciones que en mi vida escuché y que dudo llegue a cantar. No pintaba nada en la escena y nunca me había sentido tan incluida.
Una voz en mi cabeza decía "¿Volveré a sentirme así?"
Nunca lo vi tan hermoso como esa tarde de Domingo en el que desnudó su persona frente a mi sin vergüenza alguna.
Intentaba hacer de todo para contenerme. Comencé a ordenar cada pequeño objeto en la habitación para no dejar en evidencia que estaba muriendo, me estaba quemando un sentimiento tan grande y tan delirante, estaba gritando, explotando frente a él y él en serena calma, siempre en calma.
Cayó la noche, cayó la lluvia y el silencio se apoderó de toda la escena. Abrí los ojos, observo el techo y caigo en cuenta de que no es un sueño. Llegaré al absurdo de decirles que fui Dios y pude vernos en tercera persona. Me vi sonriendo sin vergüenza alguna al solo verle hablando con sus amigos, caminando tomado de mi mano y viajé al pasado a cada uno de los días que pasé en su compañía.Me vi en completa oscuridad, en mitad de la madrugada con él durmiendo en mi pecho y mis brazos a su al rededor.
Entonces sales de escena y observas todo desde arriba y te ves a ti, ahí, feliz, al lado de la persona con quien quieres estar y no puedes evitar pensar "es aquí donde yo siempre he debido de estar". No tenía que pensar nada más, no había nada que pensar y noté que ni el mismisimo Dios, ni todos los espectadores podrían sentir lo que yo siento, ver lo que yo veo. Volví a tomar asiento preferencial, regresé a mi cuerpo y acepté que en realidad, se puede ser completa y absolutamente feliz sin siquiera pedirlo, sin siquiera pensarlo, sin siquiera intentarlo. Se puede ser completamente feliz teniendo algo que con honestidad, no necesitaste hasta ese entonces.
Comencé a sentirme como la chica más afortunada del planeta, lo que tenía en mi pecho valía más que todo el crudo y las minas del mundo. Luchaba para no hacer ruido, reír, llorar, ¡era lo mismo! la felicidad que se acumulaba en mi pecho no encontraba formas de ser expresada, ¿acaso este momento no podría ser eterno?
Saber que nunca en la vida tendrás otro momento así te hace valorar todo. Tome una foto en mi cabeza que veo cada mañana.
Pueden venir mejores momentos, puede que solo me quede ese pero saber que jamás, en ningún otro plano, con ninguna otra persona podrás sentirte tal cual como te sientes justo ahora, justo aquí...
Justo donde deberías estar.
Entendía a Sylvia Plath, "Quizá nunca llegue a ser feliz pero esta noche estoy contenta".
Cerré mis brazos, lo abracé con fuerza y besé su cabello. Esa noche no dormí, descansé.
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